La modernización de las instalaciones deportivas debe combinar ahorro energético, confort visual, gestión eficiente, retransmisiones y protección del entorno. El último programa de smartlighting LIVE, en que ha participado Saltoki Iluminación, reunió a gestores y especialistas para analizar cómo trasladar esta transformación de los proyectos a instalaciones reales.
La transición a LED ofrece nuevas posibilidades de regulación, mantenimiento y explotación, aunque también aumenta la diversidad de usos y exigencias. El objetivo es aprovechar la inversión para mejorar el servicio durante toda la vida útil de la instalación. El encuentro puso de manifiesto que el resultado depende de toda la cadena del proyecto: una necesidad mal definida, una óptica incorrecta o un mal apuntamiento pueden comprometer una renovación.
El estado actual y los retos del alumbrado deportivo
La primera mesa reunió a Ignacio Cortés (Saltoki), Paco Díaz (Pabellón Príncipe Felipe), Jesús del Barrio (Consejo Superior de Deportes) y Jesús Gimeno Alonso GEDA y FAGDE). Gimeno destacó la existencia de un parque deportivo muy heterogéneo, destinado a salud, entrenamiento y competición, con diferentes modelos de gestión y usuarios cada vez más exigentes.
Las renovaciones deben responder a criterios de eficiencia, accesibilidad, sostenibilidad y calidad del servicio. Para clubes con recursos limitados, el acompañamiento técnico y las opciones de financiación pueden resultar determinantes.
Ignacio Cortés señaló que, además del ahorro energético, el cambio a LED aporta encendido inmediato, regulación, creación de escenas y menor mantenimiento. También destacó las dificultades para encontrar repuestos de tecnologías antiguas y las exigencias derivadas de las retransmisiones. Para el gestor, es fundamental conocer las prestaciones del sistema, su funcionamiento y la respuesta ante posibles incidencias.
La iluminación comienza en el diseño del espacio
Jesús del Barrio defendió que la iluminación debe plantearse desde el inicio del proyecto arquitectónico, teniendo en cuenta la actividad, las necesidades del usuario y la relación entre luz natural y artificial.
Los centros deportivos pueden combinar entrenamiento, competición y grabaciones, mientras que los pabellones polivalentes deben responder a las necesidades específicas de cada disciplina. Además, alcanzar una determinada iluminancia no garantiza una buena experiencia: reflejos, sombras o puntos luminosos pueden provocar molestias y fatiga.
También resulta necesario evitar sobredimensionamientos. Definir correctamente las necesidades permite ajustar la inversión y crear escenas adecuadas para cada actividad.
El Príncipe Felipe como ejemplo de transformación
El pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza mostró cómo esta modernización afecta a la gestión diaria. Su renovación LED debía responder a una intensa actividad deportiva y a eventos como conciertos.
Según Paco Díaz, el cambio permitió reducir entre un 50 % y un 54 % el consumo energético destinado a iluminación y se ejecutó en unos diez u once días, incluso durante la temporada.
El nuevo sistema permite adaptar el recinto a entrenamientos, limpieza, competiciones y espectáculos mediante escenas configuradas. También facilita integrar iluminación y música y crear nuevas escenas según evolucionan las necesidades. El resultado es una gestión más flexible, con menos operaciones manuales y mayor capacidad de adaptación.
Contratar calidad desde el principio
La contratación fue otro de los temas centrales. Los participantes subrayaron que los pliegos y las especificaciones técnicas son fundamentales para garantizar las prestaciones y poder exigirlas posteriormente.
Paco Díaz destacó la dificultad de valorar correctamente las características de los equipos. Jesús del Barrio recomendó recurrir a especialistas cuando el proyecto lo requiera, mientras Gimeno señaló el valor del apoyo técnico y de las consultas previas al mercado.
Ignacio Cortés defendió una competencia que mantenga la calidad necesaria y explicó el apoyo de Saltoki a clubes con dificultades de financiación. La conclusión fue clara: el precio debe valorarse junto con las prestaciones, el mantenimiento y el servicio posventa, ya que corregir errores después de ejecutar la instalación puede resultar complicado.
Diseño, normativa y calidad de las instalaciones
La segunda mesa contó con Íñigo Sánchez (Saltoki), Susana Malón (Lumínica Ambiental), Marc Ballbé (Asselum Luminotecnics) y Xavier Torruella (Tinto S.L.). Sánchez explicó que todo proyecto debe partir de datos fiables sobre dimensiones, alturas, soportes y necesidades de uso. En las reformas, las limitaciones de la infraestructura existente condicionan las soluciones posibles.
Tras el análisis inicial llegan la selección de productos, los cálculos y la definición del control. También deben considerarse aspectos como el deslumbramiento y la luz intrusa. El replanteo previo permite comprobar que las condiciones reales coinciden con las previstas.
Torruella mostró cómo pequeños errores en alturas, posiciones o colocación de proyectores pueden afectar al resultado. El apuntamiento debe realizarse con las herramientas adecuadas y siguiendo el estudio, evitando correcciones improvisadas que puedan perjudicar la uniformidad.
La calidad también depende de la instalación eléctrica y del servicio posventa. Una avería en altura supone tiempo, medios de acceso e indisponibilidad, mientras que sustituir un equipo por otro diferente puede modificar el equilibrio óptico. La garantía y la asistencia forman parte de la solución contratada.
Medir para comprobar las prestaciones
Marc Ballbé destacó la diferencia que puede existir entre un proyecto calculado y una instalación realmente ejecutada. La verificación debe reproducir, en la medida de lo posible, la misma cuadrícula empleada en los cálculos.
Es necesario comprobar la iluminancia horizontal y, cuando corresponda, la vertical, además del color y el flicker, especialmente importantes en instalaciones con retransmisiones audiovisuales.
Ballbé defendió la validación final y el valor de las auditorías externas, adaptadas a cada proyecto. Las herramientas de medición y los sistemas automatizados pueden facilitar este proceso.
La medición permite demostrar que las prestaciones previstas se han alcanzado y detectar desviaciones que podrían pasar desapercibidas mediante una simple valoración visual.
Proteger el entorno también forma parte del proyecto
Susana Malón recordó que las instalaciones deportivas pueden generar importantes emisiones de luz en espacios reducidos. Su funcionamiento temporal facilita, sin embargo, controlar los niveles y apagar cuando termina la actividad.
La protección del entorno debe incorporarse desde el diseño mediante ópticas adecuadas, orientación correcta, regulación de niveles y consideración de viviendas y espacios sensibles cercanos. La programación horaria también es especialmente importante en instalaciones pequeñas.
La temperatura de color y la componente azul deben estudiarse junto con el emplazamiento, las necesidades visuales, la distribución de la luz y el horario de funcionamiento. Además, las mediciones antes y después de una actuación permiten comprobar los efectos reales sobre el entorno.
Proyectos que muestran el alcance de la transformación
César Insa, responsable del departamento de iluminación de Saltoki Aragón, presentó diferentes actuaciones. En el Príncipe Felipe se utilizó un escáner 3D para detectar posibles interferencias y optimizar la posición de los proyectores. El sistema supera los 3.000 lux en la pista central y utiliza control DMX para integrar escenas fijas y dinámicas.
En el pabellón Siglo XXI se emplearon sistemas DMX y DALI adaptados a las distintas pistas y usos. Durante las comprobaciones también se detectaron incidencias eléctricas que fueron solucionadas junto al instalador.
Insa también abordó el trabajo realizado en el Palacio de los Deportes de Huesca done se plantearon soluciones específicas para la pista central y la exterior.
Por otra parte, la Asociación Deportiva San Juan, en Pamplona, consiguió ahorros cercanos al 80 % al sustituir las campanas de halogenuros metálicos por LED. También se mostraron actuaciones en pistas de tenis cubiertas y un frontón.
En Mendizorrotza, Vitoria, las soluciones abarcaron gimnasios, vestuarios, salas de actividad y spa, combinando estructuras lineales, iluminación de acentuación y escenas dinámicas. En ocho campos de la Real Federación Aragonesa de Fútbol se incorporó control inalámbrico y programación horaria, además de nuevas torres en el campo principal.
El proyecto de Bilbao Kirolak, realizado en diez instalaciones y dieciocho pistas, logró ahorros superiores al 50 %. Una reclamación por luz intrusa en una vivienda situada a más de 150 metros llevó a revisar la orientación de algunos proyectores, demostrando la importancia de comprobar la ejecución y el entorno.
En la Ciudad Deportiva del Mallorca, dos de los cinco campos solo podían iluminarse desde un lateral. La elección de las ópticas permitió resolver esta limitación, teniendo además en cuenta la presencia de una línea de alta tensión.
Una responsabilidad compartida durante toda la vida de la instalación
El programa mostró que cada agente desempeña un papel fundamental: el gestor define las necesidades, el proyectista las convierte en requisitos, fabricante y distribuidor aportan producto y asistencia, el instalador ejecuta y la medición verifica los resultados. La explotación y el mantenimiento prolongan esta responsabilidad.
La distribución especializada aporta valor mediante el acompañamiento en selección de equipos, cálculos, replanteos, orientación, control y verificaciones, además del suministro.
El futuro del alumbrado deportivo ofrece grandes oportunidades, pero requiere inversiones bien planificadas. El ahorro energético, la flexibilidad y la mejora de la experiencia deben traducirse en instalaciones fiables y respetuosas con su entorno. La calidad del proyecto y su comprobación final serán claves para responder a las necesidades actuales y futuras de gestores y usuarios.





